Después de más tiempo del que sería prudente, me encuentro de nuevo con esta ventana al mundo. Me enfrento a la temida página en blanco y, no lo ocultaré, lo hago con pereza, casi con hastío. Casi nada me seduce para plasmarlo, casi nada me interesa lo suficiente para animarme a poner unas líneas. Me cansa la política, me horrorizan las noticias rosas, me escandalizan los folletines que meten el dedo en las desgracias ajenas y del Madrid hasta ahora era mejor no hablar.
Estoy harto de la prima de riesgo, no aguanto el dichoso rescate, me cabrean los recortes (como a todos, claro) y, es verdad, yo sí estoy cansado de los nacionalistas catalanes, que no de Cataluña ni de los catalanes.
Rajoy, el hombre, hace lo que puede, aunque lo que puede es lo contrario de lo que dijo que haría hace sólo unos meses. ¡Qué horror, unos meses!; pero si parece que han pasado años. No es extraño tampoco que un gran número de españoles que lo votaron, con "v", hoy quieran botarlo, con "b".
¡Qué pereza! Me debe estar dando una pájara como la que tuve el otro día en la bici, sólo que ésta no se me pasa. Mire donde mire: España, Extremadura, política, sociedad, educación, sanidad, justicia...., todo parece estar mal, peor, fatal. A veces me parece un sueño la prosperidad vivida antes de 2008. Entonces si alguien hubiera planteado una bajada de sueldos o la supresión de la paga de Navidad, le habrían llevado directamente al manicomio. Hoy, sin embargo, se lleva a cabo y el personal se indigna, se cabrea; pero en el fondo está pensando que sea el último, que no me recorten más.¡Virgencita, Virgencita, que me quede como estoy (con el último recorte incluido)!
Vivir para ver.