La situación que se vive hoy en nuestro país requiere de una reacción inmediata de los dos grandes partidos. Lo de siempre ya no vale. Los ciudadanos están hartos. La corrupción invade todos los poros de la democracia, se necesitan nuevas respuestas, respuestas contundentes, medidas revolucionarias, acciones nunca vistas.
Es absolutamente imprescindible que los responsables de los partidos tradicionales se pongan de acuerdo, de forma inminente, para dar una respuesta contundente a la crisis de credibilidad, de valores, de fe democrática que hoy se vive. Hay que hablar menos y actuar más. Es urgente, no se puede marear otra vez la perdiz. Ya no cuela.
Las encuestas nos dicen que la ciudadanía está desesperada. Nadie puede creer, de verdad, que la mayoría quiera un país como Venezuela o Ecuador, como Nicaragua o Bolivia. No puede ser.
Déjense de frases hechas, de paños calientes, de argumentaríos de partido, en fin, de lo de siempre. Demuestren categoría y altura de miras. De lo contrario, todos lo lamentaremos.
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