Después de la constitución de los
Ayuntamientos el pasado 13 de junio, el paisaje que refleja nuestro país es muy
diferente al que salió de las elecciones de hace 4 años.
El Partido Popular, que consiguió en
2011 los mejores resultados de su historia; ha caído estrepitosamente fruto de los
incumplimientos electorales, de los recortes, de no entender que su victoria
hace cuatro años no fue tal, sino más bien la derrota de Zapatero y, sobre
todo, por la sangría de la corrupción. El PP pierde Ayuntamientos a chorros y,
en lugar de quejarse sólo del boicot de los demás, debería preguntarse qué han
hecho (o no han hecho) ellos para llegar a esta situación y hacer los cambios o
tomar las medidas necesarias para recuperar el terreno perdido. Sin embargo, parece
que para Rajoy todos los males del PP se solucionan quitando a Floriano
y poco más.
Podemos, aunque no se presentó con
su marca a las municpales, sin embargo apoyaba e integraba con muchos de sus
militantes candidaturas que han resultado ganadoras en importantes
Ayuntamientos como Barcelona o conseguido el poder merced a pactos como en Madrid.
Es, sin duda, el mayor triunfador de estas elecciones. Todo ello a costa del
PSOE y, sobre todo, de IU. La gestión que lleve a cabo en los consistorios
complementada con su posición en muchas Comunidades Autónomas, será
determinante para los resultados en las Generales; aunque yo pronostico que irá
perdiendo fuelle con el paso del tiempo.
Ciudadanos, otro de los
triunfadores, se está comportando con cabeza a la hora de apoyar a unos u otros
allí donde es determinante. Da los gobiernos a quien ha sido la lista más
votada, pero sin entrar en los mismos. Así lo ha hecho o lo hará en las Comunidades
de Andalucía y Madrid o, más cerca, en los Ayuntamientos de Cáceres y Badajoz. Hasta
ahora parece que sigue una cierta lógica. Su futuro dependerá de que no cometa
errores y también de la selección de candidatos adecuados que no causen
rechazo, den espantadas o metan la pata como le está ocurriendo a Podemos.
Fianalmente, Izquierda Unida, vuelve a
las catacumbas. Pierde votos, pierde poder, pierde militantes y gana muchos
traidores que la están dinamitando desde dentro. Ya veremos qué pasa en la
Generales, pero la cosa no pinta bien.