viernes, 28 de junio de 2024

 Ya estamos aquí de nuevo.

         
        Después de más de siete años sin actividad, me he propuesto volver a escribir de nuevo. En todo este tiempo, he experimentado muchos cambios en mi vida, buenos, malos y muy malos. Los he recibido como se aprende a recibir las cosas de la existencia cuando ya se ha vivido lo suficiente para ver la vida con cierta perspectiva. También los he aceptado como se aceptan las cosas inevitables, las que a menudo no dependen de nosotros, sino del azar, la edad, la suerte...

        Hablaré un poco de ello y, por tanto, un poco de mí. Será una excepción porque mi intención es continuar dedicando este espacio a comentar asuntos de la actualidad. Hablaré de mí porque creo que, después de tanto tiempo, lo merece y sobre todo  porque yo también lo necesito.

          Estos años de inactividad bloguera han coincidido con cambios laborales, problemas de salud y, por qué no decirlo, también con un poco de pereza a la hora de enfrentarme al teclado.

       Desde la anterior entrada, en marzo de 2017, pasé por un periodo de vagancia escritora derivada de mi hastío por el camino que tomaba la política española y que luego ha cristalizado en lo que tenemos hoy: la peor  y los peores políticos desde la aprobación de la Constitución. La vida política se ha convertido en un juego de trileros. La mentira es el programa del Gobierno, la falta de escrúpulos su seña de identidad, el sentido de Estado no existe y nos encaminamos hacia una democracia cada vez más devaluada porque los órganos de control y contrapeso del poder están siendo minados y ocupados por el propio poder. Pero, ya tendremos ocasión de ir comentado más detenidamente todo esto.

         A finales de 2020 me llegó la jubilación, el retiro como dicen los ingleses. Después de toda una vida laboral dedicada a la enseñanza comencé a vivir la vida con otro ritmo y otros intereses. Lamentablemente no me duró mucho.

           A los pocos meses mi cómodo retiro se transformó en un  viacrucis como consecuencia de mis problemas de salud: me detectaron un cáncer en la próstata. Yo que, hasta entonces, sólo había pasado por el hospital para una intervención de varices, me encontraba de sopetón con la peor palabra que un enfermo puede oír. A partir de ese momento, el cielo se cerró y todo pasó a un segundo plano. Comenzaron las pruebas: Tac, resonancias, biopsias. Cada una de ellas iba confirmando la sospecha y minando la sonrisa.

                    El cáncer fue operado en mayo de 2021, me sometí a radioterapia, 36 sesiones, en 2022. Tuve que operarme de una eventración, consecuencia de la primera intervención, en 2023 y aquí estamos, a mediados de 2024, viviendo cada 3 meses la ruleta rusa de los análisis y las revisiones, pero con optimismo y dando gracias por haber llegado hasta aquí y poder llevar una vida normal.

                    Termino, y lo hago con el recuerdo permanente a todos los que, de la forma que sea, están sufriendo o han sufrido la enfermedad. Con el agradecimiento a todos los que me han ayudado en estos años a seguir adelante con determinación y a mi familia por estar cerca y hacerme sentir su aliento.

                    Gracias, mil gracias. Seguimos adelante.