Joan Manuel Serrat cantaba aquello de: "Gloria a Dios en las alturas, recogieron las basuras de mi calle, ayer a oscuras y hoy sembrada de bombillas" para explicarnos como preparaban su barrio para la Noche de San Juan.
Si Serrat hubiera vivido en mi barrio, por cierto el de San Juan, a buen seguro hubiera terminado por cantar una y otra vez el inicio de otra de sus canciones de éxito: "Harto ya de estar harto, ya me cansé..." Porque así se sentiría si viviera en la calle Jesús Nazareno de Plasencia. Calle de la melancolía a fuerza de estar sumida un día sí y otro también en la oscuridad. Tal es la frecuencia de los apagones que un día un vecino me confesó convencido que creía que lo hacían como medida de ahorro energético y, lo único que no se explicaba era por qué no dejaban alguna encendida.
Sabiendo como sé que los responsables del asunto, léase Ayuntamiento, están al tanto de ello, no sólo por las llamadas de los vecinos, sino también por haberlo comunicado personalmente, aún no me explico que complicado problema eléctrico puede existir para que en pleno siglo XXI y en tanto tiempo no haya podido ser resuelto y permita que cientos de personas lleven dos días, 23 y 24 de diciembre, sufriendo el temporal en plena oscuridad. Obligados a salir y entrar en casa con la linterna como si estuviéramos en los peores años de la posguerra española.
¡Ya está bien!