Regalaste la liga, aún no sé por qué. Ganaste la Décima de chiripa, porque el gol de Ramos en el descuento fue una lotería cuando ya estábamos derrotados. No has sabido imponerte para impedir el desguace que se ha producido este verano vendiendo a Di María y a Xabi Alonso, no tienes bemoles para poner a Navas en la portería, no te has atrevido a decir que lo de James es una barbaridad y sigues apostando por Bencemá (Bencemalo para los amigos) en detrimento de otos que merecen, al menos, el beneficio de la duda.
Antes de ganar la Champions (a mí me gusta más llamarla Copa de Europa, qué le voy a hacer) ya dije que debías irte porque no aprovechabas los recursos, porque no entendías lo que era el Real Madrid, porque, en fin, ni entiendes ni vas a entender nunca lo que es un club legendario.
Llevamos tres jornadas y ya estamos a 6 puntos del Barcelona. Seis puntos que al final de la temporada pueden ser decisivos. ¿Por qué no te vas?
Por favor, Carlo, déjalo. Vete. Ya ganaste la Champions, la Décima. También la Copa del Rey. Disfrútalo, pero deja que los madridistas podamos soñar.