sábado, 13 de septiembre de 2014

Ancelotti, vete ya!

[foto de la noticia]     Ya no sé cómo te lo voy a decir, majo, pero lo tuyo no tiene nombre. Otra vez palmando con el Atlético de Madrid, con "El Pupas" (con todo respeto). En el último año te has enfrentado un montón de veces a ese equipo y, casi siempre lo mismo, te ganan la partida. ¿Qué clase de entrenador eres tú? ¿Qué planteamientos haces después de perder con ellos la Supercopa de España hace unos días? ¿Qué dice tu equipo técnico? Por cierto, si quitamos a Paul Clement y a Hierro, el resto (tú incluido) parecéis sacados de un geriátrico, con el abuelo de Heidi incluido.

   Regalaste la liga, aún no sé por qué. Ganaste la Décima de chiripa, porque el gol  de Ramos en el descuento fue una lotería cuando ya estábamos derrotados. No has sabido imponerte para impedir el desguace que se ha producido este verano vendiendo a Di María y a Xabi Alonso, no tienes bemoles para poner a Navas en la portería, no te has atrevido a decir que lo de James es una barbaridad y sigues apostando por Bencemá (Bencemalo para los amigos) en detrimento de otos que merecen, al menos, el beneficio de la duda.

     Antes de ganar la Champions (a mí me gusta más llamarla Copa de Europa, qué le voy a hacer) ya dije que debías irte porque no aprovechabas los recursos, porque no entendías lo que era el Real Madrid, porque, en fin, ni entiendes ni vas a entender nunca lo que es un club legendario.

   Llevamos tres jornadas y ya estamos a 6 puntos del Barcelona. Seis puntos que al final de la temporada pueden ser decisivos. ¿Por qué no te vas?

    Por favor, Carlo, déjalo. Vete. Ya ganaste la Champions, la Décima. También la Copa del Rey. Disfrútalo, pero deja que los madridistas podamos soñar. 

lunes, 8 de septiembre de 2014

La Ley Electoral

       No descubrimos ningún secreto ni aportamos novedad alguna si afirmamos que la clase política pasa por uno de sus peores momentos desde la instauración de la democracia. Bien es cierto que nunca ha gozado de gran popularidad entre la ciudadanía. Unas veces era por el cambio de chaqueta, otras por el incumplimiento de las promesas o por la compra venta de apoyos. Ahora es por lo más bajo: la corrupción, el trinque, el robo de dinero público para beneficio propio y/o del partido.

 En este momento y usando como argumento la regeneración democrática y el respeto a la voluntad de los electores se anuncia una reforma de la Ley Electoral para la elección de Alcaldes. Poco se ha apuntado más desde el Gobierno y son muchos los interrogantes que genera, puesto que nuestro actual sistema no es ni presidencial ni mayoritario, sino representativo y proporcional. Son los concejales elegidos, según la proporción de la Ley D’ondt, los que, a su vez, eligen al Alcalde. Esto mismo ocurre para la elección de los Presidentes Autonómicos y del Presidente del Gobierno.
    

     Este sistema da representación y poder real a las minorías en el caso de que el partido más votado no obtenga la mayoría absoluta. Así hay muchos Ayuntamientos y alguna Comunidad Autónoma que, gracias a los pactos entre partidos, tienen gobiernos presididos por personas que no fueron los más votados por los ciudadanos. Esto, aunque a veces sienta muy mal tanto a electores como a elegidos,  es posible y sucede porque la Ley lo permite. Justamente, ahora, lo que se quiere es cambiar esa Ley para evitar estas circunstancias y garantizar siempre que gobierne la lista más votada. No se sabe cómo ni con qué cambios sustanciales. ¿Habrá doble vuelta si nadie tiene más del 50% de votos? ¿Quiénes entrarán en ella, los dos más votados o los que alcancen más de un porcentaje de votos? ¿Cómo se dará representación a las minorías? ¿De qué forma se garantizará el control de las decisiones del Alcalde? ¿Cómo podrán impedirse acciones de gobierno? ¿En qué casos cesaría el Alcalde, teniendo en cuenta que ya no podría haber moción de censura? Estas son sólo algunas preguntas que se me ocurren a bote pronto, pero a buen seguro que habrá muchos más ángulos e interrogantes que merecen una respuesta serena y sobre todo unos mecanismos que impidan que nos salgamos de Málaga para meternos en Malagón.

       Si la medida se amplía también a los Parlamentos Autonómicos como ya se ha empezado a anunciar por algunos y por qué no a la elección del Presidente del Gobierno, lo lógico sería hacer una revisión total de nuestro sistema electoral. No parece lógico que el Alcalde sea elegido directamente por los ciudadanos y los Presidentes Autonómicos y el del Gobierno de forma indirecta por los diputados.

     Por todo ello parece, a priori, que el asunto no es tan sencillo y que por tanto requiere una seria reflexión y un imprescindible consenso. Ni lo uno ni lo otro existe en este momento y difícil será que se logre en el poco tiempo que queda hasta las próximas elecciones del mes de mayo.